lunes, 20 de marzo de 2017

APOLOGIA DE DON FAUSTO, EL MAESTRO POR ANTONOMASIA

Hablar  de Don Fausto Redrován González,  mi suegro,  es hablar  del maestro por antonomasia pues fue  el apelativo  que durante las .diferentes facetas de su vida, le fue propio.  En efecto,  fue un maestro por casi cuatro décadas  allá  en la provincia de El Oro, en el Campamento minero de Portovelo,  en ese entonces,  perteneciente al cantón Zaruma, por el que pasaron  cientos y cientos de estudiantes que recordaran con cariño a su maestro de escuela, exigente, pero muy humano.

Y no solo fue el maestro que revolucionó  la pedagogía rural,  acercándola a la realidad social, sino que fue lo que hoy diríamos un experto  en la relación de ayuda con los jóvenes que fueron sus discípulos.  Pero  también fue maestro  en el hogar,  con sus hijos y nietos que dan  cuenta  de su conocimiento,  rectitud y sabiduría  para saber dónde, cuando y cómo enseñar.

Pero  ahora quiero hacer paso de su trayectoria  como maestro y hablar del ser humano en la relación  con sus hijas, hijos políticos, nietos/as y biznietos.  Como olvidar  sus detalles, cuando  nacía un nuevo miembro de la familia.  Cada novena del Niño Jesús,  cada navidad en su casa que reunía  al flotón de la familia,  las palabras de sus brindis,  sus picardías con las ocurrencias de su niñez,  cuando enseñaba  a los nietos  "  el sapo de las quebradas" y un sin fin de juegos y formas de comunicarse y molestar gestualmente  a los niños para hacerlos reir.

Hoy, sin duda alguna, ha visto ya el rostro del Señor y está descansando después  de un largo caminar por esta vida  con casi  99 años que los cumplía el próximo mes de abril. Paz en su tumba  Don Fausto querido y que sus enseñanzas  para vivir y morir de manera humanizada,  en su casa, acompañado de su familia con el amor y respeto de todos, sea el modelo que deja  el maestro por antomasia.  



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