viernes, 24 de agosto de 2012
DESCANSANDO YA, HERMANDO TITO
Ese hombre grande, alto, apuesto al que yo conocí, siendo una adolescente, cuando papacito nos traía a Guayaquil, a Lala y a mí, ese hermano querido al que cada vez que iba al Puerto, lo visitaba en su oficina y enseguida me convidaba una taza de café para charlar y charlar y reir, con esa risa franca que hasta ahora me suena en mi cabeza.
Tu sabes hermanito cuanto te he querido, cuanta mi admiración como hermano mayor, tengo presente y quiero retener en mi memoria solo la imagen de tu alegría, de tu ironía y humor para reirte de tí mismo, como solo los grandes lo pueden hacer.
Ahora que ya nos estás de forma corporal porque lo haces desde otra dimensión, se que nos estás acompañando, se que vas a estar más cerca, sin dolor, sin cansancio ni angustia y se que el Arquitecto del Universo, te tendrá cerca de él, porque fuiste un caballero en toda la extensión de la palabra, un hombre sano que se cultivó con la sabiduría de la experiencia y que fue tan cariñoso y atento. Cada navidad y año nuevo, nunca me faltó tu llamada para saludarme porque ya no podías venir a la altura. Hoy estás en las alturas y nosotros tendremos que mirarte en una de las estrellas del cielo, porque desde allí nos iluminas. UN ABRAZO DE TU HERMANA HASTA LA ETERNIDAD.
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